Reportajes por Mariu Montenegro

Entrevista al Sexteto Milonguero

Una explosión tanguera

Por Mariu Montenegro


Javier Di Ciriaco es la voz del Sexteto Milonguero. ¿El Sexteto Milonguero? Es una orquesta tanguera de formación tradicional compuesta por dos bandoneones, dos violines, un piano y un contrabajo. Juntos reviven los éxitos de la época dorada del tango, uniendo generaciones, entretejiendo culturas y esparciendo la música del Río de la Plata por doquier. La gira que los trae al viejo continente abarca más de 10 países y muchas ciudades, entre ellas Barcelona. Afortunadamente, la cita con el tango se llevará a cabo el próximo domingo 16 de mayo a las 22 hs, en la Sala City Hall.


¿Cómo fue que surgió la idea de formar una Sexteto de Tango?
La idea básicamente era armar una agrupación que tuviera un repertorio absolutamente tradicional. Nada contemporáneo ni moderno, que sea bailable, porque viene simplemente del deseo y del gusto de milonguear. Aquel refrán que dice “El que toca nunca baila”, para nosotros no es así, porque a muchos de los músicos de la orquesta nos gusta milonguear.

En pleno auge “del Nuevo Tango” ¿qué os motivó a hacer tango tradicional?
Yo bailaba desde hacía unos tres o cuatro años y cuando surgió la idea de formar la orquesta pensé que estaría bien interpretar esos tangos que siempre esperaba para bailar. Había orquestas que tocaban a Pugliesse, pero no había ninguna que tocara a D’Agostino, Troilo o a Tanturi. A todos nos pareció bien y bueno, así es como la orquesta se mantiene exactamente con la misma formación desde hace casi más de tres años, y eso para mí, es muy importante.

“Pa´que bailen” se titula el álbum debut y ahora acaban de lanzar “7” (Siete), el segundo material del Sexteto, ¿en qué se diferencia éste del primero?
Creo que básicamente en el crecimiento de la orquesta. El primer disco fue gestado a los tres o cuatros meses de formación y no está mal, pero como todo, las orquestas también necesitan un tiempo de maduración y con el paso de los años se nota que el sonido se ha ido puliendo, que los músicos han encontrando su estilo y eso hace que finalmente el disco suene más compacto.

¿Qué cosas tenéis en cuenta a la hora de seleccionar el repertorio?
No hay mucho misterio detrás del repertorio. Voy a una milonga, escucho un tango y digo es ése, de repente escucho un buen vals o una buena milonga y pasa lo mismo. Así se va dando basicamente con cada uno de los temas que componen ambos discos. Tiene que ver con un enamoramiento del tema, que sea bailable y que tenga que ver con la onda de la orquesta, claro.

¿Quienes son los referentes musicales de la orquesta?
Los pilares fundamentales son las orquestas de la década del 40’, (aquella que se conoce como la Época Dorada del Tango) incluso “Piazzolla”, “Troilo” o “Di Sarli” que se iniciaron en los 40’ pero que después fueron cambiando de sonido. Nosotros nos basamos en ritmos picaditos, más secos, para que los bailarines puedan milonguear y tengan la marca bien clara.

En una milonga (recinto donde se baila) uno puede seguir el compás del 2/4 típico del tango, pero también suenan valses y milongas, que un sexteto sea «milonguero», ¿qué significa?
Los “milongueros” son los que van a milonguear. No tiene que ver con el estilo, si es “cerrado”, “del centro” o “abierto”. “Milonguero” puede ser un chico de 17 años que baila abierto y tango moderno o el viejo de 70 años con moño que va a bailar a la milonga de su barrio de toda la vida. Al “milonguero”, yo lo entiendo así.

Las comparaciones siempre son odiosas, pero en este momento que estáis de gira, ¿notais alguna diferencia entre el público europeo y el argentino?
No es que quiera quedar bien con todo el mundo, pero no es que haya mejores o peores públicos, hay diferencias culturales y entendemos eso. Lo que siempre hay es mucha energía y eso desde el escenario se nota. Como soy de Córdoba (Argentina), de vez en cuando en los conciertos tocamos algún “cuarteto” –ritmo típico de la provincia, producto de la inmigración europea, una mezcla entre “pasodoble” y “tarantela”- que le da un marco festivalero a la cosa o a veces algo de folklore argentino. Ahora acabamos de llegar de Turquía, por ejemplo, y te aseguro que aquello parecía un concierto de rock. Hacemos sentir parte a la gente y así todos nos divertimos mucho. Pero también hay públicos más respetuosos, y la pasamos bien igual, cada concierto es distinto. A mi, lo que me parece una locura y una maravilla es que el tango se escuche en casi todo el mundo.

En general, suele hacerse aquí en Europa una asociación directa entre los argentinos y el tango. ¿En Argentina se nace con el tango a cuestas? ¿Es tan asi?
No, nada que ver, yo no fuí de esos. Yo aprendí a escuchar tango a los 18, 19 años. Hay casos y casos, habrá chicos que sí, que les tocó un padre o un abuelo tanguero, pero no es el común denominador. Lo que si se nota es que las nuevas generaciones se han volcado al tango y ese tipo de cosas lo fortalecen.

¿Por qué crees que se acerca la gente al tango, ¿por la música o por el baile?
Yo creo que el principal gancho con la masa es el baile, pero hay casos y casos, es bastante personal. De lo que estoy seguro es que el tema del abrazo, es muy importante. Está buenísimo abrazar a alguien, por eso creo que el tango triunfó muchísimo en Europa. Los latinos somos más de tocarnos, mantener más el contacto, y aquí no tanto, pero de pronto aparece una danza que te permita eso, sin duda te va a enganchar.

¿Para quienes hacéis tango?
Hacemos lo que a nosotros nos gusta, no hay un rumbo premeditado. Tenemos un público de lo más variado, un abanico muy amplio que a nosotros mismos nos sorprende. Desde gente joven a viejos milongueros muy cerrados, porque hacemos tango tradicional, pero le damos una energía muy fresca, de ahora. No hay pose, ni postura. Nos sentimos muy queridos y nos divertimos haciendo lo que hacemos.

¿Qué te gustaría que opinara “Di Sarli” si los escuchara hoy en día?
Me encantaría que no nos tirase una banqueta por la cabeza. Me gustaría sentir lo mismo que sentimos cuando se acercan algunos viejos músicos o viejos milongueros y nos dicen: “muy bien, chicos”, sentir que tenemos esa guía, que le alegrase saber de que hay gente joven que quiere revivir la época de oro del tango.

Si pudieras saborear aquello que se cuece mientras ustedes tocan y la gente baila, ¿cómo explicarías a qué sabe esa mezcla?
Para mí, hay diferentes matices, hay mucha energía, hay algo alegre y festivo en el ambiente, nada dramático,ni para pensar. Creo que esa mezcla es “picante” y te pone para arriba.

Publicado en B!RITMOS, Barcelona, 2010. www.b-ritmos.com